«Te sientes como si miraras tu vida a través de una ventana empañada y los días se confundieran entre sí», así se describe la Languidez, la emoción de no sentir emociones.
Piensa en cuántas personas últimamente te parecen desmotivadas, desinteresadas y apáticas, como si nada fuera interesante o divertido para ellas: este estado, hoy tiene un nombre.
No se trata de agotamiento, depresión o desesperanza, sino de la ausencia de alegría y de un propósito en la vida. Según el psicólogo americano Adam Grant, quien describió esta condición en un artículo del New York Times[1], esta es la emoción que nos acompañará durante todo el 2021.
¿Por qué la languidez es una experiencia emocional tan actual?
El término Languishing, que en español se traduce como «languidecer», identifica el estado psicoemocional de este momento histórico: falta de sentimientos, escasez de alegría, ausencia de emociones, desgana.
El término fue acuñado por primera vez en 2002 por el sociólogo americano Corey Keyes, y ya hace una década había quienes padecían este problema.
Más de un año después desde la llegada de la pandemia y con las restricciones vigentes, la condición de languidecer en un estado de malestar no ha hecho más que aumentar. Incluso el acceso a las vacunas, aunque se ha visto como una luz al final del túnel, para muchos, sin embargo, ha enfatizado la sensación de espera continua y de no tener el control de su presente y de lo que les depara el futuro.
TRASTORNOS QUE HAY QUE RECONOCER
Las personas con este trastorno no manifiestan malestar psicológico, pero tampoco son el retrato de la salud mental, no se encuentran al máximo de sus capacidades y, sobre todo, están completamente desprovistas de motivación personal.
Existen algunas señales que identifican esta situación de languidez:
- La persona está letárgica, no tiene ganas de salir ni hacer actividad física
- El sujeto no tiene el mínimo interés en planificar nada, ni siquiera eventos positivos como las vacaciones
- La persona tiende a aislarse de los demás, siendo menos divertida y más apática incluso en la comunidad
- El sujeto tiene dificultad para concentrarse en el trabajo o en los estudios
CATEGORÍAS MÁS AFECTADAS
El «languishing» puede afectar a cualquiera, pero existen situaciones que pueden hacernos más propensos:
- Condición de aislamiento desde un punto de vista social
- Un dolor emocional intenso o la pérdida del trabajo
- El continuo cambio de planes
En particular, los jóvenes están siendo los más afectados, ya que han experimentado durante muchos meses la ausencia de una serie de aspectos positivos, como la planificación de objetivos, la consecución de la satisfacción y la socialización, provocando así un estado de profunda apatía.
¿Por qué no debe subestimarse?
La languidez se puede considerar como una situación inicial con una alta probabilidad de degenerar en trastornos más graves; de hecho, este término fue acuñado precisamente para describir a aquellas personas que no estaban deprimidas pero que, aún así, no conseguían prosperar.
La investigación revela que las personas que sufrirán depresión y trastornos de ansiedad dentro de diez años no son las que están experimentando ahora estos síntomas, sino las que están «languideciendo».
La confirmación viene de Italia: un estudio realizado en Lombardía en plena emergencia Covid, publicado por el Journal of Affective Disorders, muestra que quienes «languidecieron» en la primavera de 2020 tienen tres veces más posibilidad que sus coetáneos de ser diagnosticados de trastorno por estrés postraumático.
De la languidez podemos curarnos con la consciencia
¿Existe un antídoto para la languidez? La respuesta es sí, pero primero tenemos que reconocerla, porque el mayor peligro inherente a este estado es su desconocimiento.
Por lo que la mejor manera de superarla es dejarse llevar por el «flow», la corriente, es decir, sumergirse por completo, casi perdiendo la noción del tiempo y el espacio, en algo que nos apasione especialmente, como un proyecto personal.
También, existen algunos remedios naturales que se pueden recomendar para ayudar a quienes están «languideciendo»:
- Sustancias adaptógenas
Ayudan al organismo a lidiar con factores estresantes de diferentes tipos, incluidos los psíquicos. El Ginseng es el remedio herbal adaptógeno por excelencia, que también ayuda a hacer frente a la fatiga mental. Sin embargo, es conveniente recomendar un Ginseng de alta calidad, que pueda ejercer mejor su acción.
Entre los remedios adaptógenos no debemos olvidarnos de la Rodiola, que también mejora el estado de ánimo.
- Suplementos desarrollados para la gestión de las funciones psicológicas
Como el Ansileve, un suplemento a base de Griffonia y Melissa, que favorecen el bienestar mental y el estado de ánimo, Vitamina B6, que favorece la función psicológica y Rodiola, péptidos marinos, L-lisina y L-arginina.
Editado por Dra. Laura Rubini
